Históricamente, desde 1958 cuando comenzó el movimiento estudiantil que desembocó en el reconocimiento de la Autonomía para la Universidad de Querétaro, una de las exigencias más importantes de la comunidad ha sido que se dote de un presupuesto suficiente a esta Institución, manifestó la rectora, Dra. Teresa García Gasca; quien indicó que en el Sexagésimo Aniversario de este logro, se refrenda la lucha por el subsidio necesario para el crecimiento sostenible de la Máxima Casa de Estudios del estado.


En su colaboración semanal para el noticiero Presencia Universitaria -que se transmite por Radio UAQ 89.5 FM y TvUAQ- la Dra. García Gasca apuntó que su administración no se desistirá de la pugna por el recurso necesario.


“El presupuesto es una de las grandes amenazas que tenemos enfrente, amenaza en cuestión de que es algo externo, que no controlamos, es algo que viene del exterior, pero tenemos que defenderlo siempre porque del presupuesto universitario depende la Autonomía universitaria, es una forma de mantenernos cautivos; sin embargo, seguiremos luchando por el presupuesto suficiente, y desde luego mejorando nuestros procesos internos para fortalecer nuestra autonomía”, expresó.
La Autonomía es esa potestad que permite el autogobierno de la Universidad, de elegir a las autoridades y organizar la estructura administrativa interna, observó la Rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).


“Tenemos la libertad de generar nuestros propios programas educativos y tenemos libertad de cátedra, pero también tenemos la prerrogativa de defender nuestro presupuesto y definir como utilizamos el recurso con toda responsabilidad”, añadió.


La Dra. García Gasca también se refirió al “error” de diciembre, en el que el proyecto de iniciativa de cancelación de la reforma educativa por parte de Gobierno Federal se eliminó de la fracción VII del artículo Tercero Constitucional el concepto de autonomía de las universidades, y afirmó que su administración estará al pendiente de que se haga la corrección correspondiente.


“Justamente hoy que estamos en el arranque de distintos festejos por nuestro Sexagésimo Aniversario, y que comenzamos celebrándolo con mucho orgullo, seguiremos pronunciándonos sobre los retos que tiene la Autonomía hoy en día, no solo por parte de la UAQ sino de todas las universidades públicas”, apuntó.

Este 5 de Febrero, la Máxima Casa de Estudios de la entidad cumple 60 años de Autonomía, gracias a la lucha estudiantil acontecida del 16 al 27 de enero de 1958, que comenzó para restituir al Lic. Fernando Díaz Ramírez en la Rectoría de la entonces Universidad de Querétaro y que terminó por concederle libertad a la institución.
 
En esa época el gobernador del estado, Juan Crisostomo Gorráez, nombró al Dr. José Alcocer Pozo, como rector de la Universidad, lo que generó un movimiento de huelga con el que estudiantes pedían, además del retorno del Lic. Díaz Ramírez, independencia para elegir a sus autoridades y elevar el subsidio para el Alma Máter.
 
Con el apoyo de la sociedad queretana, el movimiento estudiantil consiguió que el 27 de enero de 1958, en la Secretaría General del Gobierno del Estado, se levantara el acta con la que se formalizó lo exigido por el estudiantado universitario de Querétaro.
 
El 28 de enero del mismo año, el Lic. Díaz Ramírez fue recibido por los presidentes, varonil y femenil, del Comité Ejecutivo pro-Huelga de la Universidad de Querétaro, Álvaro Arreola y Elisa Urbiola, respectivamente, en la oficina del Rector para otorgarle las llaves de este espacio.
 
Posteriormente, la XXXIX Legislatura del Estado aprobó la creación de la Ley Orgánica de la Universidad, reconociendo su Autonomía con la publicación del decreto correspondiente al 29 de enero de 1959 en “La Sombra de Arteaga”, mismo que entró en vigor el 5 de Febrero de ese año.
 
El cronista de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Juan Trejo Guerrero, indicó que la Autonomía ha permitido al Alma Máter queretana combatir con valentía, fuerza y dignidad la pretensión de los gobiernos de intervenir en la vida universitaria; y exigir suficiencia presupuestal que hasta la fecha le ha sido negado.
 
“La Autonomía significa su libertad, autogobernarse en lo académico, administrativo y en otra vertientes para ser el contacto con la sociedad a través del extensionismo. A partir de 1959 empezamos a ser libres. El autogobierno es algo muy preciado para las instituciones de Educación Superior. La Universidad con su Autonomía logró adquirir mayor personalidad social y ampliar sus proyectos al grado de que ha tenido un crecimiento exponencial”, expresó el cronista.
 
Juan Trejo apuntó que el Lic. Díaz Ramírez fue un rector paternal, pues conocía muy bien a sus alumnos, y que describía a la Universidad como su segunda madre, además de ser muy ilustrado, a tal grado que si algún profesor faltaba a clases, él daba la cátedra sin importar que la materia no tuviera relación con su carrera, la cual era Derecho.
 
Salvador Septién, Hugo Terán, Jesús Galván, Jaime Murúa, Alejandro Maldonado, Rogelio Garfias, Antonio Jaramillo, Jorge Hernández, Ricardo Escoto, Pedro Septién y Manuel Suárez, Elisa Urbiola, Gloria Montes, así como Héctor Pastrana Linaje, presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, y Jesús Figueroa Guizar, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, también figuraron en el Comité Ejecutivo pro-Huelga de la Universidad de Querétaro.
 
A decir de Trejo Guerrero, esta estructura logró que se llevara a cabo una huelga pacífica, logrando la empatía necesaria para tener el apoyo de la comunidad.

La Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) abrió la convocatoria para que alumnos de Bachillerato, Técnico Superior Universitario, Licenciatura y Posgrado registren su proyecto en el Fondo de Proyectos Especiales de Rectoría (FOPER)  y reciban un financiamiento hasta por cincuenta mil pesos.


Al respecto, la Mtra. Verónica Núñez Perusquía, titular de esta dependencia y responsable de este programa que tiene el propósito de apoyar iniciativas de los alumnos y contribuir a su formación, mediante el desarrollo de proyectos en las diferentes áreas del conocimiento, anunció que la fecha límite para someter una propuesta vence el próximo 8 de febrero.


“Se busca que los estudiantes sean capaces de identificar un problema que pueda ser científico, tecnológico, de humanidades o de vinculación, y cómo resolver ese problema para ayudar a la sociedad”, describió la Mtra. Núñez Perusquía.


Las categorías en las que pueden participar los candidatos son: Proyectos Artísticos y Culturales, Proyectos de Investigación, Proyectos de Tecnología, Proyectos de Humanidades y Proyectos de Vinculación Social; bajo las modalidades de Bachillerato, Técnico Superior Universitario, Licenciatura y Posgrado.


Las propuestas deberán elaborarse en el formato disponible en la página electrónica http://foper.uaq.mx, mismas que deberán respetar las Reglas de Operación; además, se deberá designar a un alumno responsable, quién tendrá que suscribir el convenio y entregar toda la documentación completa que se genere durante el desarrollo del proyecto.


Cada iniciativa deberá contener los siguientes apartados: un resumen de hasta 2 mil caracteres; antecedentes; objetivos, generales y específicos; materiales y métodos; resultados esperados; productos; impactos; referencias; y desglose financiero hasta por cincuenta mil pesos.


Asimismo, cada propuesta deberá contar con un Docente Asesor con preparación afín al proyecto y cuya participación contemple la revisión del contenido de la propuesta, pertinencia de la misma y congruencia de los productos que se ofrecen como resultado del proyecto; también supervisará que se concluya en tiempo y forma el trabajo FOPER 2019.


“Lo primero que tenemos que hacer es recordar a los universitarios que son agentes de cambio, tomando esta postura, sólo necesitan observar qué es lo que está pasando a su alrededor para que identifiquen y vean cómo pueden ayudar a otras personas a mejorar su vida o su entorno”, enfatizó.


En la edición FOPER 2018 se registraron 571 iniciativas, de las cuales se aprobaron 94 iniciativas, mismas que ha ya fueron concluidas, alcanzando una inversión de 4 millones 230 mil pesos. El año pasado se lograron 12 publicaciones, 11 tesis, 23 prototipos y 6 remodelaciones.

Blanca Patricia Hernández Velázquez, estudiante de la Maestría en Comunicación y Cultura Digital que se imparte en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), realiza a través del Fondo de Proyectos Especiales de Rectoría (Foper) 2018, el proyecto “Reconocimiento y apropiación de espacios culturales en UAQ”.
 
Algunas de estas áreas, resaltó la alumna, son: El Centro Cultural Hangar, Centro de Arte Bernardo Quintana Arrioja, el Museo de la Estudiantina, así como espacios abiertos de la Universidad en los que se efectúan diversas actividades.
 
“Una de las preguntas de la investigación es si los universitarios nos estamos identificando con estos centros culturales; cómo esperamos que la sociedad  y los mismos alumnos se identifique con ellos. Es hacer un diagnóstico de si están encontrando lo que buscan en estos lugares y si no, cuál sería la razón”, destacó.
 
Y agregó que “después de conseguir el diagnóstico, vamos hacer propuestas sobre lo qué haría falta para que sean más visibles estos centros culturales, y qué podría implementarse para que tengan más interés o alcance”, enfatizó.
 
En este sentido explicó que su investigación se enfoca en lugares universitarios que son fundamentales para vincular a la institución con la sociedad, que ofrecen servicios a la comunidad, además de ser áreas que permiten que los universitarios se proyecten hacia el exterior.
 
Por ello, su primer objetivo es llevar a cabo un diagnóstico sobre la ubicación de los centros culturales de la Universidad; posteriormente, obtener una muestra de estudiantes, a quienes se les aplicará un encuesta enfocada a estos lugares y la perspectiva que tienen sobre estos.
 
Como asesora de su investigación, participa la Dra. Vanesa Muriel Amezcua, quien destacó la importancia de este proyecto, ya que aborda el consumo cultural y de manera particular, se enfoca en entender qué está sucediendo con los espacios culturales que han ido naciendo en la Universidad.
 
“Consideramos pertinente conocer si los universitarios realmente se están apropiando de estos espacios como lugares  que permitan la manifestación cultural en todas sus áreas y en todas sus expresiones, para poder potencializar el alcance de ellos. Una de las funciones de la Universidad  tiene que ver con esta vinculación social a partir de diferentes áreas y una de ellas es la cultura. En la medida en que nosotros podamos ir identificando qué hay, qué falta y en qué podemos intervenir para mejorar estos procesos de transformación social y  cultural, el proyecto puede dar un primer avance”, destacó la Dra. Muriel Amezcua.

Tener evaluaciones más certeras para la toma de decisiones clínicas, además de ayudar a reducir costos y tiempos en el tratamiento médico de niños en hospitales y casas hogar de Colima, Guadalajara y Ciudad de México, son los resultados que ha demostrado el sistema termográfico portátil para la detección de emociones que desarrollaron investigadores de la Facultad de Ingeniería en Campus San Juan del Río.


Esta colaboración surge del aporte del Dr. Luis Alberto Morales Hernández y del doctorante Irving Cruz Albarrán para sustentar con tecnología elaborada en la UAQ el estudio que actualmente realiza la Dra. Verónica Guzmán Sandoval, psicóloga de la salud perteneciente a la Universidad de Colima, quien trabaja en la evaluación del estrés y la ansiedad en población infantil de entre 7 y 12 años que padece enfermedades como diabetes y cáncer.


Desde 2016 se lleva a cabo esta sinergia multidisciplinaria que se inscribe en el ámbito de la medicina traslacional, ya que fusiona la tecnología con la psicología hospitalaria y la técnica de biofeedback, es decir, el monitoreo por sensores por medio del cual el paciente puede conocer en tiempo real sus parámetros fisiológicos. En este caso, la cámara termográfica UAQ tiene por objetivo mostrar temperaturas específicas en los biomarcadores faciales para la detección de emociones.


Al respecto, la Dra. Verónica Guzmán precisó que el cambio de estado anímico de los pacientes, que puede visualizarse en puntos específicos del rostro, se debe a la modificación de las sustancias que sirven como indicadores fisiológicos en el organismo en una situación específica, por ejemplo, el proceso del dolor. Uno de estos indicadores es la glucoproteína interleucina-6 (IL-6), que incide en el sistema inmunológico para síntesis de anticuerpos y que actualmente estudia la investigadora.


En un proceso doloroso, el sistema nervioso ordena la elevación de la frecuencia cardiaca y la disminución de la capacidad de oxigenación, estos cambios van acompañados de pensamientos de peligro en el niño, producto del instinto de supervivencia humano. Cuando este proceso es crónico, como en las enfermedades oncológicas, el organismo está en una constante hiperactivación debido a la gran cantidad de estresores que involucran el tratamiento: punciones, quimioterapias, cirugías y tratamientos invasivos.


Estos procesos fisiológicos de dolor, señaló, se pueden ver reflejados en determinadas expresiones faciales que duran milisegundos y que pueden representar ira, angustia, desagrado, preocupación, tensión, entre otras emociones. Si el paciente está sometido a hospitalización por largo tiempo, esto puede producirle baja del sistema inmune, menor eficiencia, menor interacción social y estados anímicos que pueden degenerar en patologías como trastornos por estrés y depresión, y por lo tanto afectar su calidad de vida.


“Hoy en día, los niños tienen que adaptarse a un entorno adulto que le genera ciertos hábitos de comer, ritmos y estilos de vida en los que empiezan a aparecer enfermedades que no eran comunes y que se requiere atender de manera integral. Como psicóloga de la salud ya no era suficiente una sola disciplina para atender, por ejemplo, a un niño que tenía diabetes, que a su vez tenía depresión, dolor, conflictos económicos o familiares, una serie de factores que inciden en el cuadro clínico”, detalló.


La Dra. Guzmán Sandoval puntualizó que antes de utilizar la tecnología de visión artificial de la UAQ evaluaba las emociones de los niños con escalas psicométricas utilizando la terapia cognitivo conductual, una técnica tradicional de la psicología de la salud; sin embargo, esta técnica comprende la medición de parámetros subjetivos, ya que el niño puede decir al terapeuta cierto estado emocional pero sus expresiones faciales reflejan una situación diferente.


“Con la terapia cognitivo conductual duraba en promedio una hora por cada niño, y durante el día tenía que atender hasta 20 pequeños, y cada niño era un caso muy particular por lo que el tiempo era una limitante. Además, no se veían diferencias a nivel emocional pues al momento de retirarse la terapia el padecimiento volvía. A veces no se podían atender a todos los niños o el tiempo para estudiar cada caso contemplaba tiempo extra para sistematizar toda la información obtenida de las intervenciones y mediciones con cada niño”, resaltó.


El análisis de imágenes termográficas en pacientes con dolor crónico, dijo, es un procedimiento no invasivo que ayuda a detectar y evaluar de manera más eficiente y en menor tiempo los estados afectivos de los niños, gracias a que se trata de información cuantitativa; esto contribuye a que los especialistas en psicología clínica puedan tomar mejores decisiones terapéuticas y medidas preventivas de salud.


“La gran mayoría tiene como reto el financiamiento para emprender investigaciones que ayuden a resolver problemas sociales; vemos que el trabajo se puede potenciar si nos fusionamos entre diferentes profesionales; hay gente muy capacitada en nuestro país, como los grupos de investigación de la UAQ, la UNAM y la Universidad de Colima que están vinculados en el área de tecnología y clínica, sí hay talento mexicano, hay ganas y sí hay ideas, no estamos estáticos o indiferentes a los problemas sociales”, subrayó.