Se llevó a cabo el conversatorio "Hablantes de herencia y estrategias de recuperación lingüística" en el que participaron Yásnaya Elena Aguilar Gil de Colmix; Verónica Aguilar de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); y Cynthia Montaño de la Universidad de California, Los Ángeles, (UCLA); bajo la moderación de la Dra. Ana Alonso.

El evento fue parte del Ciclo de Conversatorios "Lengua y comunidad: diálogos en torno al fortalecimiento lingüístico", organizado por  la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), a través del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias y el Laboratorio de Educación y Mediación Intercultural.

La Dra. Ana Alonso recordó que el 21 de febrero se celebró el Día Internacional de la Lengua Materna y señaló que la importancia de esta conmemoración radica en llamar la atención sobre el peligro de la desaparición de las lenguas del mundo por la no transmisión de generación en generación y el desplazamiento a favor de una lengua dominante.

No obstante, dijo, existe un movimiento de revitalización, fortalecimiento y promoción de las lenguas indígenas, importante para frenar y revertir esta situación, que está dominando a las comunidades lingüísticas: “muchas de estas iniciativas están siendo lideradas por miembros de diferentes comunidades hablantes que heredaron la lengua a través de sus padres o abuelos ya sea en su comunidad de origen o en un contexto de migración", señaló.

Yásnaya Elena Aguilar Gil forma parte de Colmix, un colectivo de jóvenes mixes que realiza actividades de investigación y difusión de la lengua y cultura mixe. Estudió Lenguas y Literaturas Hispánicas y cursó la Maestría en Lingüística en la UNAM. Ha colaborado en diversos proyectos sobre divulgación de la diversidad lingüística, desarrollo de contenidos gramaticales para materiales educativos en lenguas indígenas y proyectos de documentación y atención en lenguas en riesgo de desaparición.

Aguilar Gil comentó que la reflexión en torno a las lenguas originarias se ha enfocado en personas que, de generación en generación, han perdido su lengua, ya sea en la familia o en comunidades de hablantes, pero se ignoran las comunidades o grupos de personas que están en una situación en la que, si bien no son hablantes fluidos de la lengua, tienen una herencia lingüística y están comprometidas en recuperarla y desarrollar habilidades.

“Sabemos que la situación es difícil, hay un consenso en el ritmo de la pérdida de las lenguas las motivaciones y las posibles consecuencias que eso conlleva. Los hablantes de herencia nos ponen en una situación particular muy esperanzadora por un lado, pero sujeta a presiones de diferentes tipos en cuanto a herencia. Son reflexiones que no podemos hacer quienes somos hablantes de lengua indígena y quienes la han perdido en absoluto sobre el quehacer para la recuperación lingüística”, refirió.

Cynthia Araceli Montaño Ramírez es licenciada en Letras Clásicas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y Maestra en Estudios Amerindios y Educación Bilingüe por la UAQ. Se centra en la documentación para la revitalización lingüística del mixteco del sur de Puebla y en las actitudes lingüísticas de la comunidad transnacional mixteca en Puebla-Nueva York. Ha participado con el Grupo de Ingeniería Lingüística de la UNAM en la elaboración de corpus paralelos de lenguas indígenas y forma parte de la comunidad digital Elotl. También coordinó el libro "¿Qué hacer para registrar y preservar la lengua? Aproximaciones a la documentación lingüística".

Montaño Ramírez relató que creció con la idea de que era Oaxaqueña, donde fue registrada, pese haber crecido en la Ciudad de México. Ser mixteca nunca pasó por su mente tan fuertemente como el hecho de ser oriunda de Oaxaca y más al haber sido criada por su abuela con cultura oaxaqueña, aun cuando su mamá es del sur de Puebla, siendo que ambos territorios pertenecen a la zona mixteca. Posteriormente, comenzó a reflexionar sobre su origen mixteco y la recuperación de esta lengua.  

“Con mi mamá empecé a hacer esta reflexión de que también es mixteca y por qué mi papá nos obligaba a ser oaxaqueños. Ahí empezó mi proceso de reflexión ¿por qué Oaxaqueña y no mixteca si es la misma zona cultural? Iki es una comida que se hace en el pueblo de mi papá y ahí empecé: ¿iki de dónde viene? No es náhuatl, es una palabra mixteca para designar este platillo, ¿qué otras palabras hay en mi variante del español que son mixtecas? Y ahí empecé a trabajar más con mi abuelita del lado de Puebla”, explicó.

Por su parte, Verónica Aguilar es una traductora nacida en Abasolo del Valle, una colonia mixteca en Veracruz. Ha trabajado principalmente con lenguas mayoritarias y hace un año decidió mudarse a San Juan Mixtepec, en territorio mixteco, para recuperar la lengua de su familia. También trabaja en la ONG Cultural Survival, en el área de Derechos de los Pueblos Indígenas, y colabora en proyectos lingüísticos entre Abasolo y Mixtepec.

Se dio cuenta del valor del mixteco cuando tenía 12 años, siendo hablante del español con abuelos que hablaban mixteco. Fue su abuelo quien le enseñó palabras y frases, sin embargo, al poco tiempo tuvo que emigrar y olvidó lo aprendido, por lo que por muchos años no se consideró mixteca, ya que existe una influencia en la definición del estado que dicta que a partir de la lengua se cataloga a la población. Fue hasta que cursó la universidad que se preguntó por su identidad, por qué no hablaba mixteco y por qué varias personas de su comunidad y de la misma edad que ella están en la misma situación.

“Buscando fui dando con el término hablantes de herencia que se usa aplicado mucho en los nacidos en Estados Unidos, pero que generalmente son nuestros paisanos en situaciones de migración igual que mi comunidad. El término puede describir realidades muy diferentes, porque se considera hablantes de herencia a quien entiende pero no hablan o a quien, como yo, aprendió unas cuantas palabras en casa, pero tenemos en común que estamos en contextos de migración”, apuntó.

Poco a poco se empieza a hablar de este término, que encaja para ciertas situaciones y que depende del tipo de hablantes, se concluyó.